Por un día, el colegio se convirtió en un gran escenario mundialista.
Con su pasaporte en mano, nuestros niños recorrieron diferentes estaciones, aceptaron retos, participaron en juegos y vivieron la emoción de sentirse parte de un gran equipo. No importaba quién marcaba más goles: lo mejor fue compartir, animarse entre todos y disfrutar cada momento.
Así vivimos nuestro Summer Day: con mucha energía, risas, compañerismo y recuerdos que seguramente seguirán dando vueltas, como un balón, por mucho tiempo.
Porque en la Comunidad Savista también aprendemos jugando, explorando y celebrando juntos.
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